¿Eres consciente de lo importante que es el branding para tu negocio?

Partamos con un caso: Todos sabemos que Colgate es una marca reconocida por vender pastas de dientes. En 1982 la marca apostó por incorporar una nueva línea de productos de «platos congelados». ¿Cómo crees que les fue? Colgate ya era una marca consolidada y buscaba ampliar su presencia, pero el éxito de este nuevo producto nunca llegó, ya que las personas asociaban la marca exclusivamente a la pasta dental. 

Este ejemplo es para demostrarte el gran impacto que tiene la imagen de marca, en la mente de los consumidores y cómo perciben los productos de una empresa.

Un buen trabajo de branding te ayudará a posicionarte en un mercado competitivo y puedes lograr una fuerte diferenciación, pero debes tener cuidado de caer en algunos errores comunes. Aquí te contamos cuáles son y cómo evitarlos:

01. Tomarse a la ligera el nombre de marca, porque “es bonito o suena bien”

El nombre es la primera impresión que tiene el público con la marca, se asocia a la personalidad corporativa, al producto o servicio que ofrece. Para crearlo se debe tener muy presente el propósito de la empresa y su compromiso. Elige un nombre que cree valor para la marca y para su público objetivo.

Algunos consejos para crear el nombre de marca:
- Debe ser fácil de pronunciar y sin connotaciones negativas.
- Conocer la empresa, las características de sus productos, el perfil de los consumidores, la competencia y filosofía de marca. Si tu empresa planea vender productos de distintas categorías, evita escoger un nombre que aluda solo a una de ellas.
- Simple y corto, para facilitar el reconocimiento y recuerdo en la mente de las personas.

02. No definir atributos diferenciadores:

Analizar la identidad corporativa y concluir una cualidad única es clave para lograr que la marca se diferencie de la competencia. Crea un concepto que pueda ser definido en el subconsciente del consumidor, que represente la promesa y las expectativas del producto con sus clientes.

- Atributos básicos: Son las cualidades que todo producto o servicio debe tener y lo hacen apto para determinadas funciones.
- Atributos valorados: Aportan un valor añadido para el público, aunque no sean exclusivos de marca.
- Atributos diferenciadores: Son exclusivos del producto o servicio, a partir de este se construye la estrategia emocional de una marca.

03. Llevar a cabo el branding de tu marca sin identificar el público al que te diriges:

El éxito de las estrategias de comunicación, depende en gran parte, de cuánto conocemos a las personas con quien queremos hablar. Esto te permite enfocar tu contenido sobre lo que la audiencia busca, comunicándote en su mismo idioma y generando más identificación con tu marca. Identifica y entiende a tu público objetivo, quienes son, cuales son sus gustos e intereses. Esto te ayudará a producir acciones que los impacten de manera asertiva y positiva.

04. No definir una personalidad de marca:

Actualmente existen tantas marcas que en algunas categorías parece imposible diferenciarlas, aquí cuando surge la importancia de la personalidad. En un mercado competitivo y saturado, tener una personalidad de marca atractiva para los consumidores puede convertirse fácilmente en la primera ventaja competitiva. Aquí entra en juego del trabajo emocional.

Debes tener claro qué quieres que tus consumidores piensen al entrar en contacto con tu marca. Puedes apoyarte de arquetipos o incluso preguntarte si tu marca fuera una persona, ¿quién sería?

Como ya sabes, el branding puede llevarte al éxito o al fracaso. Al ser la herramienta más importante que tiene una organización para atraer y fidelizar a sus clientes. Por eso es vital que enfoques tus esfuerzos en la percepción de tu público objetivo. Estos serán tus clientes en un futuro y sin ellos tu negocio no puede sobrevivir. ¿Has cometido alguno de estos errores que mencionamos?